1 year ago
"Maximilian era una chico al que todas las chicas le decían que olía muy bien, desde pequeño. Si existiesen los modelos de colonia, pero de verdad, él hubiese sido uno de los más valorados. Era responsable, hablaba cuatro lenguas y tenía la nariz grande. Pero lo que mejor definiía a Maximilian era la sencillez con la que podía enlazar un tema con otro sin que su interlocutor se extrañase. Era muy bueno en eso. Por eso trabajaba de comercial y le iba tan bien; y por eso había tantas chicas a las que les gustaba estar con él. Por eso y porque olía muy bien. Hasta que un día se encontró a una chica absurda, en el sentido más literal. Una ante la cual “los enlaces” no funcionaban sino que tenían el efecto contrario, hecho que les daba mucha risa. Que si los huevos fritos es mejor cocinarlos con la clara y la yema por separado, que si los amigos se vuelven extraños, que si… KISS, se besaban a veces. Se besaban y se gustaban, aunque eso también les hacía reír. Pero Maximilian era una persona con perspectiva y junto a ella se estaba perdiendo, se estaba quedando solo con ella. ¡Y ella era absurda!. Así que un día, sin motivo, la dejó. Esta es la historia que Maximilian no supo enlazar."